Agricultura orgánica
Alimento saludable, nación sana, libertad, independencia

Algunos países han aprendido a vivir de la caridad y esto es aceptable para sus gobiernos, pero sus pueblos continúan siendo pobres. Estos gobiernos no han aprendido a esforzarse para ser independientes. Vivir de la caridad no es apropiado para la dignidad humana. La caridad nunca será suficiente para que la población se eleve por encima de la pobreza. La mera subsistencia es dañina para la evolución. El Banco Mundial (en su informe "Tendrá África un siglo XXI?") ha afirmado que la población en el África subsahariana vive hoy con menos de lo que tenía en los años 1960 y que los grandes flujos de ayuda en las décadas recientes han hecho poco para mejorar sus condiciones de vida. Invitamos respetuosamente a todos estos honorables Jefes de Estado a que se unan a este programa y eleven a su población por encima del nivel de la pobreza. Nuestro programa para eliminar la pobreza ayudará a los gobiernos a elevarse por encima de la dependencia externa y a erguirse dignamente sobre sus propios pies.

Este programa debe ser tomado por todos estos gobiernos como otra forma de ayuda, aquella que coloca a su economía en una escala creciente. Proviene de un lugar de conocimiento, de una universidad de administración, que eleva y estabiliza su economía, mientras el país continua aceptando las donaciones bondadosas de los países donantes.

Este es un tiempo en el cual el espíritu de la libertad se está elevando en el mundo, cuando cada país desea disfrutar la libertad frente a la dependencia externa. Los países en vías de desarrollo deben ahora levantarse y cambiar su economía de manera que mantengan su soberanía y libertad ante la invasión de las influencias extranjeras. Recibir ayuda de los países ricos está en contradicción con el espíritu creciente de libertad.

El receptor de la ayuda debe naturalmente sentirse obligado hacia el donante. En esta obligación natural del país receptor, algún beneficio va al país donante ya sea en el campo político, religioso o económico. No hay falta en recibir la ayuda, sólo que ahoga la iniciativa del país para trabajar y vuelve letárgica su creatividad. Esto no es una falta por parte de los donantes, pero los gobiernos que reciben las donaciones tienen ahora la oportunidad de eliminar la pobreza y participar en la promoción de la agricultura orgánica en sus países. Les invitamos a que asignen tierras para la agricultura orgánica y nos las den para su administración. En dos, tres ó cuatro años encontrarán que se han elevado por encima del nivel de la pobreza.

Aquellos que ofrecen ayuda sentirán naturalmente plenitud porque los años de ayuda han culminado en la autosuficiencia y confianza del país en sí mismo, a través de nuestro programa para eliminar la pobreza.



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